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Túnez PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Carlos Martínez   
domingo, 22 de noviembre de 2009
   Seguramente si no has viajado a éste país Magrebí pensarás que es algo parecido a un paraíso de playas blancas, agua cristalina, chiringuitos de blancas fachadas a la orilla de la playa dónde tomar una cervecita con la agradable brisa marina?Si esperas algo así ve desengañándote.
   Para comenzar hay que decir que Túnez se puede dividir en dos partes, el hotel y todo lo demás. El hotel es algo así como una ciudad en miniatura, con una piscina con más toboganes que aqualandia y un negrete que te hace unos creps con chocolate de los que te pueden hacer el ojete pepsi-cola, bares y discotecas lleno de turistas italianos/as y franceses/as que con ganas de menear la pera animarán las noches del hotel, el tema folleteo está bastante fácil y lo digo yo como persona que no destaca por ser especialmente atractivo; además durante todo el día habrá unos animadores muy majos que te enseñarán a bailar el ?Opa opa? o el ?Follow the leader?, entre otros. Los precios de cualquier bebida, sobre todo la espirituosa, alcanzan cotas insospechables, por eso la mejor opción es traerlos de España, si puede ser de la tienda del aeropuerto para que no te digan nada en las aduanas, si lo compras en la tienda del aeropuerto de Túnez te encontrarás con las peores marcas imaginables y acabarás como un servidor usando el Capitan Morgan-Naranja como desinfectante para el lavabo. Por otro lado la comida no está nada mal, si piensas que vas a adelgazar o a pasar más hambre que De Juana Chaos te vas a encontrar con comidas buenas? y si no siempre quedará el kebap.



   Hasta aquí todo lo bueno de Túnez, ahora toca conocer la parte negativa, es decir, casi todo lo que no sea un hotel. En primer lugar, el calor. Al visitar este país te esperas una temperatura ideal, calorcito con la brisa de la playa pero sin pasarse, cuando te encuentras a 50º en la calle y te ves sudando más que Fernando Alonso en el Gran Premio de Bahrein; comenzarás a odiar todo lo que tenga que ver con Túnez. Luego están las excursiones. En primer lugar, te hacen levantarte a las 4 de la mañana (a veces ni siquiera te acuestas), a esas horas lo único que se te pasa por la cabeza es coser el culo del guía y obligarle a cagar por el ombligo,  te metes una paliza de viaje de 8 horas en el que conocerás el apasionante desierto de arena y el no menos interesante desierto rocoso, tras pasar por el emocionante desierto intermedio. Al final del trayecto y con un calor que hace parecer que estás en el infierno, el guía, con su voz de locutor de música clásica en RNE, te ofrecerá dar un suculento paseo en camello por el desierto. Sería una experiencia maravillosa si a mitad de trayecto tu vida no corriera peligro por riesgo de deshidratación y acabes tirando de métodos de supervivencia propios del mismísimo Bear Grylls.



   Como esta citada excursión son el resto que puedes hacer, en una semana te viajarás todo Túnez, si eres cinéfilo o fan (friki) de Star Wars te gustará Matmata, un pueblo berebere abandonado en medio de montañas rocosas famoso por ser donde se grabaron escenas de la ya citada Star Wars y El arca perdida y dónde los pocos habitantes que quedan se dedican a correr detrás de los turistas vendiendo recuerdos y ofreciendo sacarse fotos con halcones milenarios. Otros de los sitios más impactantes es la ?gran cascada de Túnez?, según lo oyes te esperas la versión mozárabe de las cataratas del Niágara pero cuando llegas y ves que te has pasado cuatro horas de viaje para ver una caída de agua de 5 metros, sobre tu cabeza sobrevolarán de nuevo crueles métodos de tortura aplicables al amable guía.



   En todos los lugares de visita, hasta en el propio hotel, hay puestos de moretes vendiendo los típicos recuerdos, pero si queréis ir a la meca del souvenir, no hay más que acudir a la medina, en Tunis, una calle eterna cuesta arriba con unos 3 metros de ancho con más puestos que en la feria del libro,. En ella, además de comprar te podrás echar unas risas con los graciosos vendedores, que según te oigan hablar te preguntarán si eres español, al contestar que sí te preguntarán si del Barça o el Madrid, contestes lo que contestes ellos te dirán ?Raúl cabrón y maricón?. De ésta forma se ganan tu confianza y te invitan a entrar a la tienda al grito de ?cachimba barata?, si ven que te resistes a comprar te terminarán ofreciendo drogas, de las que dudaría mucho de su calidad.



   Te puedes pasar un día guapo comprando pijadas y escuchando en bocas morunas frases de gran valor literario como ?tanto monta monta tanto, Cachuli como Pantoja?, ?español, habla mucho compra poco? o ?entra, más barato que Mercadona?.
   En definitiva, Túnez es un país para hacer turismo de hotel, no tiene lugares espectaculares que visitar y, si no fuera por la medina, sería una especie de desierto con lujosos hoteles y una cascada de 5 metros. Esto no quita que no pueda ser un viaje inolvidable.